A partir del 1° de enero de 2026, el salario mínimo en México recibirá un incremento significativo, aprobado por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI) en consenso con el gobierno, el sector empresarial y representantes de los trabajadores. El ajuste refleja la continuidad de una política salarial enfocada en recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores y acercar el ingreso mínimo a un nivel que permita una mejor cobertura de las necesidades básicas.
1. Montos oficiales del salario mínimo 2026
Salario mínimo general (resto del país)
El salario mínimo diario pasará de $278.80 pesos a $315.04 pesos por jornada de trabajo.
Esto representa un aumento del 13 %, uno de los incrementos mayores de los últimos años.
En términos mensuales, este salario equivale aproximadamente a $9,582.47 pesos.
Estos valores aplican para la mayor parte del territorio nacional.
Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN)
En la Zona Libre de la Frontera Norte, el incremento será menor: alrededor de 5 %.
El salario mínimo diario en esa región quedará en $440.87 pesos, desde los $419.88 pesos previos.
Esto equivale a aproximadamente $13,409.80 pesos mensuales.
La menor alza en esa zona responde a que el salario mínimo fronterizo ya se encontraba por encima de lo estimado para cubrir canastas básicas en esa región.
2. Por qué se aprobó este aumento
El incremento del salario mínimo para 2026 está ligado a varias metas de política pública:
Recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores frente a la inflación y el aumento de los precios.
Reducir la pobreza laboral, al incrementar el ingreso de millones de trabajadores que perciben el salario mínimo.
Cumplir con metas de largo plazo, como la aspiración gubernamental de que el salario mínimo permita cubrir aproximadamente 2.5 veces la canasta básica en 2030.
Lograr consensos entre gobierno, sectores empresariales y sindicales para equilibrar los efectos económicos y sociales de este ajuste.
Este aumento continúa una tendencia de varios años de ajustes por encima de la inflación anual, como parte de una estrategia para incrementar la capacidad de compra de los ingresos más bajos en el país.
3. Impacto esperado del aumento
a. Para trabajadores
Un salario mínimo más alto significa mayor ingreso disponible para quienes ganan ese nivel; para muchas familias, esto puede traducirse en mejor acceso a bienes y servicios esenciales.
La alza beneficia a millones de personas trabajadoras que perciben el salario mínimo como su principal ingreso.
b. Para empleadores y empresas
Las empresas deben ajustar sus estructuras salariales y nóminas para cumplir con el nuevo mínimo.
La publicación de guías de cumplimiento para empleadores (por ejemplo, de organismos de recursos humanos) subraya la importancia de revisar políticas internas y presupuestos laborales ante este incremento.
4. Particularidades a considerar
Diferencias regionales
La existencia de un salario mínimo diferenciado para la Zona Libre de la Frontera Norte atiende a las condiciones económicas particulares de esa región, donde los costos de vida y la dinámica de mercado son distintos al resto del país.
Inflación y política salarial
El aumento del salario mínimo ha sido promovido por el gobierno como parte de una política que busca mantener el crecimiento del salario por encima de la inflación, aunque este enfoque es objeto de debate entre diferentes sectores económicos y académicos.
5. Ejemplo práctico de cálculo
De acuerdo con los montos oficiales:
Salario mínimo nacional:
$315.04 por día × 30 días ≈ $9,582.47 mensuales.
Zona Libre de la Frontera Norte:
$440.87 por día × 30 días ≈ $13,409.80 mensuales.
Estos cálculos representan el ingreso base antes de considerarse prestaciones adicionales o deducciones fiscales correspondientes.
El salario mínimo en México para el año 2026 quedó fijado con un aumento del 13 % en la mayor parte del país y 5 % en la Zona Libre de la Frontera Norte, efectivo desde el 1 de enero de 2026. Esta política busca mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores, reducir la pobreza laboral y avanzar hacia metas de bienestar social de largo plazo. Los empleadores deben prepararse para implementar estos cambios en sus estructuras de remuneración y cumplimiento normativo desde el inicio del año.
